jueves, 3 de diciembre de 2009

Nombre propio.

Anoche una digna gacela de líneas finas surcando los mares de hojas mustias,

¿tienes hora?, preguntó.

Cada ojo de un color; mi sístole reconoció el verde, mi diástole el marrón. Dijo que hacía coreografías con las manos y me lo demostró poco después, a mí que no me gustan las demostraciones pero sí los fuegos artificiales.

¿Tienes hora?, preguntó, y se perdió entre el tumulto y las hojas secas.