miércoles, 26 de agosto de 2009

Psicológicamente hablando...

acabo de llegar de Pino del Río.
Quince son los días estimados para amoldar de nuevo mi cuerpo y mi mente al ritmo ovetense, y quince exactos han pasado desde que partimos de nuestro pequeño paraíso perdido. Mucho lo eché de menos, sobretodo al principio: los abrazos, las bromas, las estrellas... Muchos nombres que olvidaré, pero esa sensación... esa sensación no se borra jamás, porque siempre hay un "próximo verano" para revivirla.