lunes, 16 de febrero de 2009

A.

Echo de menos a ese amigo con el que discutir por cualquier cosa, con el que hacer apuestas tontas y escuchar voces rotas. Y discutir, y discutir, y discutir. Emperretarnos y no hablarnos, y que se cansen de nosotros. Echo de menos a ese amigo que muy de vez en cuando me recuerda que me quiere, y que eso sea suficiente para alegrarme el día, o la semana. Echo de menos sus mejores regalos, un abrazo y un par de lágrimas, la forma de demostrar que después de todo sigue vivo. Echo de menos su olor, uno de mis favoritos, aunque curiosamente nunca se lo haya dicho. Echo de menos que llegue y me mire a mí primero y me diga que él no, porque siempre tiene que llevarme la contraria, el muy idiota. Echo de menos depender de ese insufrible melón bocazas al que decirle cada cinco minutos que se muera. Echo de menos pegarle, esa era la mejor parte. Aunque a veces las devolvía. No echo de menos que me diga que me voy a ir alejando poco a poco, y que lo que hay va a dejar de haberlo, con el tiempo, porque al final tuvo razón, y odio darle la razón. Odio alejarme poco a poco, y que eso que había haya dejado de haberlo. A veces hasta le odio a él, pero aún así, es especial, ¿sabes?. Y le echo tanto de menos...

lunes, 9 de febrero de 2009

Lo de siempre.

Doy, doy, doy; doy casi todo lo que tengo o puedo,
y lo único que me dan a mí es por el culo.

(Figuradamente, claro).